Nuevas aventuras en Bali
Este viaje fue diferente de otros viajes que hemos tenido. Esta vez nos decidimos a hacer actividades que nos permitieran explorar y disfrutar más la naturaleza y cultura de la ciudad. Siendo Bali muy turista siempre hay paquetes ofreciendo diferentes actividades al aire libre. Así que comenzamos nuestras aventuras montando en bicicletas con un grupo de grupo de turistas y dirigido por guías. Al principio no me imaginaba a mí misma manejando por esas calles tan estrechas y con muchos carros pasando de un lado a otro. Pero lo cierto fue que hicimos poco de ese recorrido porque rápidamente nos adentramos en medio de cultivos de arroz y de otras areas de la parte central oeste de Bali. Después de casi cuatro horas de agradable recorrido llegamos a un parque de elefantes donde almorzamos comida típica para después preparanos a la próxima aventura, viajes en balsas de goma por un río que baña rocas y que hace la actividad excitante y hasta asustadiza cuando de repente nos encontrábamosmos con una corriente de aguas turbulentas y rocas. Pero contábamos con un guía que conocía el río como la palma de su mano y nos hacía reir cada vez que nos acercábamos a esas corrientes turbulentas. Ian disfrutó mucho, pero yo sólo saboreé la aventuras después de un rato porque al principio me asusté un poco.Durante el recorrido pudimos disfrutar de la vasta vegetación acompañada de diferentes silbidos de pájaros y me imagino de animales silvestres.
Al día siguiente fuimos a una playa al sur que es especial para surfear porque las olas no son tan grandes. Allí si me quedé en la orilla tomando un poco de sol mientras que Ian se preparaba para sus clases de surf por primera vez con un instructor de la zona. La playa era limpia, bonita y con arena negra. Me pareció que no había muchos turistas, pero sí muchos vendedores ambulantes que no dejaban de ofrecer sus productos al estilo colombiano. Ian se divirtió mucho tratando de aprender, pero una de sus rodillas le estaba molestando lo cual le impidió seguir con la aventura. Ese mismo día por la tarde visitamos un templo muy popular y grande que queda a la orilla de la playa. Los templos en Bali no están abiertos para los turistas. Cientos de personas estaban congregadas ahí, unas para llevar ofrendas y otras para recibir agua bendita que emana de unas de las rocas. Lo curioso es que es un templo hinduísta sin embargo vi muchas mujeres musulmanas tratando de alcanzar el agua bendita. Yo me preguntaba, ¿Cómo es eso?. Lo cierto que hasta yo que soy cristiana también hice mi cola para alcanzar el agua bendita. Después de tocar el agua y mojarme la cara, unos señores que vigilaban la entrada me pusieron unos granitos de arroz en la frente y una flor amarilla en la cabeza. Según sus creencias esto es bueno para la prosperidad, quien sabe...
Durante el resto de los días nos dedicamos a indagar los alrededores del aerea, visitando algunos mercados que venden artesanías que por cierto son muy famosos por el trabajo de madera que hacen. Los artistas que trabajan con la madera son asombrosos, tienen toda clase de figuras de madera, especialmente cosas que identifican a esa parte del mundo. Por todos lados había máscaras que al verlas asustaban, pero son usadas para espantar a los malos espíritus.
Pienso que este viaje fue muy agradable porque hicimos diferentes actividades y apreciamos más de cerca la cultura. Siempre es gratificante viajar y conocer otros lugares porque de una u otra forma se aprende, se aprecia y se valora la diversidad de nuestro mundo. ¿Lo que más me gustó? Quizás la gente, su sonrisa, tranquilidad y amabilidad.





1 Comments:
Saludosss, hacia tiempo que no escribias, muchisimo aún así me pasaba de vez en cuando.
Saludos
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Andrés, at 5:44 AM
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